lunes, 20 de febrero de 2012
Que la imperfección de los demás no sea tu piedra de tropiezo.
Después de mucho tiempo por fin me vino la "inspirancia" de escribir una not, les confieso que rara vez lo hago porque tal vez no sienta esa "preencia" que me es necesaria para escribir cosas que son, al menos desde mi punto de vista, edificantes para todos. En esta ocasión me vino a la mente (o el Espíritu Santo) sembró en mi este título.
Ahora que me encontraba viendo una prédica de Dante Gebel, hablaba sobre salir del hoyo, de los problemas o de las cuestiones que nos agobian, es innegable el decirles que estas cosas no son sencillas de superar; sobre todo si intentamos a ahcerlo a nuestras fuerzas. Y una de esas cosas se presenta con el desánimo. recordé también unas palabras que decía que si dependemos excesivamente de lo que hagan los demás mermamos nuestro crecimiento se vuelve hasta cierto punto una "enfermedad". Me explico.
Si andas encuerado y hace mucho frío te dará gripa, si vez bastante tele te quedarás enviciado, si haces algo como tu "obsesión" se volverá tu ídolo y tu afán, de la misma forma cuando vemos que a los demás no les hacen nada por alguna falta que cometieron y estamos atentos esperando su castigo, en nosotros caerá el desánimo y el enemigo (que lo que no quiere es que el entendimiento no llegue a tu cabeza) estará feliz que te haz vuelto un campo fértil para sembrar sus argumentos como lo son: ¡A que voy si ellos se comportan igual! ¡Eso es religioso y sólo son un montón de aleluyos que se incan a orar para despuñés estar de hipócritas! y creeme que cuando piensas de esa forma quiere decir que tu perspectiva es limitada porque no puedes ver más allá de lo que Dios puede ofrecer en tu vida.
Dios no ofrece respuestas directas (físicamente hablando) es sabiduría, es entendimiento lo que hace que hagas lo correcto, con paciencia e inteligencia. Me he topado con bastantes publicaciones donde comparan fotos de médicos y una imagen de Jesús diciendo: tú le das gracias a alguien que no existe y a los mñedicos no los pelas (parafraseando) pero entonces ¿Porqué los años se cuentan como Antes de Cristo y Después de Cristo?. Si le damos gracias a Dios es por esos médicos y sobre de ellos declaramos la bendición para que sean proveídos de lo que necesiten, no pasamos por alto el hecho que esas personas existan para sanar y curar.
Hace un rato comentaba sobre las perspectivas y aqui retomo lo que comenté hace un momento en mi muro, la perspectiva ayuda a enfocarte de una forma distinta sobre cualquier cosa que tengas en tu vida, al ser cristiano no debe de significar que te vuelves aburrido sino que te ayuda a decidir a saber de lo que es bueno o malo, 1ra de Corintios 10:23 dice que "todo te es lícito, más no todo me conviene" de ahí parte que sabes que es lo que debe de ser bueno para tu vida y de provecho.
Teniendo una perspectiva limitada es simular a estar en una zanja, alrededor vemos oscuridad, no vemos más allá y ni siquiera nos molestamos para ver arriba. Para que crezcas para que seas alguien distinto es menester que vayas con una mente renovada y que acepte insertando aquí algo del libro de Romanos que menciona "Y no se adapten (no se conformen) a este mundo, sino transfórmense mediante la renovación de su mente, para que verifiquen cuál es la voluntad de Dios: lo que es bueno y aceptable (agradable) y perfecto."
No dejes que tu mente se enfoque en no conocer de la sabiduría de Dios porque los demás estan fallando, se tú el que quieres hacer la diferencia, empezando por restaurar tu vida, tu ser. Hay bastantes promesas que serán tuyas si Tú decides dar ese paso. Los valientes no son aquellos que se avientan a hacer las cosas sin pensar, sino que son aquellos que hacen las cosas sabiendo que hay algo que las respalda y les da la convicción que tienen la victoria.
Ahora que me encontraba viendo una prédica de Dante Gebel, hablaba sobre salir del hoyo, de los problemas o de las cuestiones que nos agobian, es innegable el decirles que estas cosas no son sencillas de superar; sobre todo si intentamos a ahcerlo a nuestras fuerzas. Y una de esas cosas se presenta con el desánimo. recordé también unas palabras que decía que si dependemos excesivamente de lo que hagan los demás mermamos nuestro crecimiento se vuelve hasta cierto punto una "enfermedad". Me explico.
Si andas encuerado y hace mucho frío te dará gripa, si vez bastante tele te quedarás enviciado, si haces algo como tu "obsesión" se volverá tu ídolo y tu afán, de la misma forma cuando vemos que a los demás no les hacen nada por alguna falta que cometieron y estamos atentos esperando su castigo, en nosotros caerá el desánimo y el enemigo (que lo que no quiere es que el entendimiento no llegue a tu cabeza) estará feliz que te haz vuelto un campo fértil para sembrar sus argumentos como lo son: ¡A que voy si ellos se comportan igual! ¡Eso es religioso y sólo son un montón de aleluyos que se incan a orar para despuñés estar de hipócritas! y creeme que cuando piensas de esa forma quiere decir que tu perspectiva es limitada porque no puedes ver más allá de lo que Dios puede ofrecer en tu vida.
Dios no ofrece respuestas directas (físicamente hablando) es sabiduría, es entendimiento lo que hace que hagas lo correcto, con paciencia e inteligencia. Me he topado con bastantes publicaciones donde comparan fotos de médicos y una imagen de Jesús diciendo: tú le das gracias a alguien que no existe y a los mñedicos no los pelas (parafraseando) pero entonces ¿Porqué los años se cuentan como Antes de Cristo y Después de Cristo?. Si le damos gracias a Dios es por esos médicos y sobre de ellos declaramos la bendición para que sean proveídos de lo que necesiten, no pasamos por alto el hecho que esas personas existan para sanar y curar.
Hace un rato comentaba sobre las perspectivas y aqui retomo lo que comenté hace un momento en mi muro, la perspectiva ayuda a enfocarte de una forma distinta sobre cualquier cosa que tengas en tu vida, al ser cristiano no debe de significar que te vuelves aburrido sino que te ayuda a decidir a saber de lo que es bueno o malo, 1ra de Corintios 10:23 dice que "todo te es lícito, más no todo me conviene" de ahí parte que sabes que es lo que debe de ser bueno para tu vida y de provecho.
Teniendo una perspectiva limitada es simular a estar en una zanja, alrededor vemos oscuridad, no vemos más allá y ni siquiera nos molestamos para ver arriba. Para que crezcas para que seas alguien distinto es menester que vayas con una mente renovada y que acepte insertando aquí algo del libro de Romanos que menciona "Y no se adapten (no se conformen) a este mundo, sino transfórmense mediante la renovación de su mente, para que verifiquen cuál es la voluntad de Dios: lo que es bueno y aceptable (agradable) y perfecto."
No dejes que tu mente se enfoque en no conocer de la sabiduría de Dios porque los demás estan fallando, se tú el que quieres hacer la diferencia, empezando por restaurar tu vida, tu ser. Hay bastantes promesas que serán tuyas si Tú decides dar ese paso. Los valientes no son aquellos que se avientan a hacer las cosas sin pensar, sino que son aquellos que hacen las cosas sabiendo que hay algo que las respalda y les da la convicción que tienen la victoria.
lunes, 5 de diciembre de 2011
Caer a 2500 pies.
Después de caer de más de 2500 pies, este paracaidista sobrevivió a la caída, sin embargo quedó tetrapléjico.
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domingo, 4 de diciembre de 2011
La lectura en México
Rescaté este artículo porque me pareció interesante el hecho que exista mucha gente que critica el error de "apreciación" de Peña Nieto cuando en México no tenemos una honrosa posición en cuanto a la lectura.
La lectura en México/1
Ya no es apreciación subjetiva sino hecho científicamente demostrado: al mexicano no le interesan los libros. Se hizo todo lo posible, que conste. Y aunque haya sido en vano, hay dignidad en la derrota. Así pues, relajémonos, respiremos hondo, tomemos un descanso.
Las estadísticas avasallan. Demuestran con alevosía y ventaja, sin mostrar forma alguna de clemencia ni resquicio para el anhelado error metodológico, que al mexicano (el 99.99 por ciento) no le gusta leer. Es más, no sólo no le gusta leer, no le gustan los libros ni siquiera en calidad de cosa, ni para no leerlos ni para nada, vamos, ni para prótesis de la cama que se rompió una pata. Años de esfuerzo educativo, de aventar dinero a raudales en bibliotecas, centros culturales, publicidad, cursos, campañas y ferias, premios y becas, ofertas y descuentos, clubes y talleres, mesas redondas y presentaciones… Todo para merecer la sincera respuesta: No, no queremos leer. Que no nos interesa. Que no. Que no queremos. Que no haya libros y ya. Punto. No. ¡Que no! Ene, o = NO.
En ese desolador paisaje de estadísticas, las más tristes son las que, como recodará el lector de Letras Libres, Gabriel Zaid difundió hace poco en su ensayo “La lectura como fracaso del sistema educativo”. Una de ellas señala que hay 8.8 millones de mexicanos que han realizado estudios superiores o de posgrado, pero que el dieciocho por ciento de ellos (1.6 millones) nunca ha puesto pie en una librería. Luego de mezclar cifras y trazar constantes, el lacónico Zaid concluye: “La mitad de los universitarios (cuatro millones) prácticamente no compra libros.” Luego dice que “en 53 años el número de librerías por millón de habitantes se ha reducido de 45 a 18” en la culta capital. Es decir: a mayor esfuerzo educativo, menos lectores. Esto demuestra algo realmente inaudito: en México la clase ilustrada es aún más bruta que la clase iletrada.
Otras estadísticas que provienen de la OCDE y la Unesco. Su estudio “Hábitos de lectura” le otorga a México el sitial 107 en una lista de 108 países estudiados (el país que se ganó el lugar 108 ni siquiera se menciona porque se derritió en el ínterin). Según esos estudios, el mexicano promedio lee 2.8 libros al año. Hay sólo una biblioteca pública por cada quince mil habitantes. El cuarenta por ciento de los mexicanos nunca ha entrado, ni por error, a una librería. Existe una librería por cada doscientos mil habitantes. En todo el país hay solamente seiscientas librerías… Es obvio que las cifras están equivocadas. ¿De veras creen que en México hay una biblioteca pública por cada quince mil habitantes?, es decir, ¿encuentran verosímil que en la capital existan quince mil bibliotecas? Ni sumándoles las bibliotecas privadas. ¿Y de veras se creen que hay seiscientas librerías en el país? Y, para terminar, ¿de veras se habrán tragado eso de que los mexicanos leen anualmente 2.8 librosper capita?
Ignoro su metodología, pero conozco mi tierra. Me temo que lo más seguro es que el encuestado mexicano promedio no haya leído nada nunca y haya decidido mentir, proclive como es a la exageración y a la balandronada, en especial cuando se le encuesta o entrevista (conducta que se agudiza si el interrogador es extranjero). Es curioso que a la pregunta “¿cuántos libros lee usted al año?” lo que se le haya ocurrido contestar haya sido la babosa cifra “2.8”. A sabiendas de su propensión a gesticular, la cifra 2.8 demuestra que a ese mexicano promedio la pura idea de leer libros le resultó a tal grado misteriosa que aun creyendo exagerar, no exageró. Es decir: desde su punto de vista exageró muchísimo, pues la posibilidad de tener un libro en las manos, y además leerlo, le pareció algo tan descomunalmente raro y remoto que, de inmediato, coligió que sólo alguien muy especial podría leer uno al año. De ahí a ponerse guapo ante el entrevistador y adjudicarse la lectura de 2.8 libros anuales sólo hubo un acto de exhibicionismo.
No quiero decir con esto que todos los encuestados hayan mentido, pero sí que la gran mayoría de la minoría que no mintió mete por igual en la categoría “libro” al directorio telefónico y al manual del usuario de su licuadora. E incluso los que con toda buena fe y limpia conciencia dijeron la verdad y efectivamente leyeron 2.8 libros en un año, de haber sido más interrogados, habrían confesado que los libros eran El libro vaquero y la fotonovela porno La pierna de Carolina. Lo anterior en lo que toca a las clases media y alta. La baja sólo leyó las aventuras legítimas de AMLO en los cómics que, gracias a sus masivos tirajes y hospitalario formato, amén de su carácter gratuito, impidieron que la estadística nos mandara al lugar 200.
Estas estadísticas han cubierto al país de vergüenza. Lo bueno es que como el país no lee, no se ha enterado de que está cubierto de vergüenza. Podrá haber precio único, y librerías en cada esquina, y libros baratos, y bibliotecas que regalen café. Y al mexicano no se le va a pegar la gana de leer. ¿Por qué? Misterio. Debe de haber respuestas, por lo menos tentativas (y que rebasen lo que ya adelantó alguno, totalmente en serio: “Es culpa de Fox”).
No, no me tomo esto a la ligera. ¿Cómo podría hacerlo si he impartido clases de literatura, de la secundaria al posgrado, desde hace casi cuarenta años? ¿Cómo, si me dedico a escribir libros (que, naturalmente, no venden ni el 0.00000008)? Pero tampoco creo que haya que rasgarse las vestiduras. En nuestro país la literatura circula más bien como zamisdat y aun así está bien y viva, y llega a quien debe y no pasa nada. O lo único que pasa es que se impone regresar a la modestia.~
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